En nuestro Manual del Confinado, esta lección 7, o “leson seven” para aquellos hijos de la Gran Bretaña que aún permanezcan en esta sagrada tierra de cruzados a pesar del Brexit, trata del necesario espíritu zen que se debe mantener siempre ante esta situación de aislamiento.
Es cierto que, para aquellos que vivan en familia, los momentos de angustia derivados del largo confinamiento pueden provocar la intensificación de los normales deseos homicidas que todo buen psicópata que no se toma su medicación suele padecer.
Por eso, si se les empieza a pasar por la cabeza con más frecuencia de lo normal hacer su propio remake marbellita de “La Matanza de Texas”, les recomiendo que, en la postura flor de loto, respiren profundamente, extiendan los brazos imitando el suave aleteo de la gaviota y, mientras hacen todas esas sandeces, vayan pensando en dos cosas buenas: una buena coartada y un buen abogado.
Como les digo, un confinado titulado ha de mantener una mente equilibrada y preclara, evitando siempre el conflicto con aquellos con los que convive. Por ello es mejor atacar de noche, cuando menos se lo esperan.
La otra opción es rebajar el nivel de estrés para evitar la tragedia y pueden ver en internet mil formas de hacer ejercicio en casa. Y esto sí que es importante porque, una vez realizados los precalentamientos y estiramientos habituales, resultará mucho más rápido, flexible y ágil.
De esta forma, cuando todo lo anterior fracase y se deje llevar por la locura correteando desnudo por las calles mientras canta los mejores temas de María del Monte, a los agentes que le persigan les resultará más difícil atraparle. Además así evitará los molestos tirones y agujetas.
Y no lo digo por experiencia, que el del video de Youtube no soy yo.
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