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Manual del Confinado, "Leson sis"

Milton

Viernes, 27 de Marzo de 2020

En esta leson sis del Manual del Confinado, les enseñaré tácticas de camuflaje y enmascaramiento para que toda la familia pueda escaquearse del estado de alarma y darse un paseo por la calle sin que parezca que se salta la ley. Para ello sacaremos al déspota que todos tenemos dentro y nos aprovecharemos del miembro más débil de la familia.

Y no, no me refiero a la empleada de hogar sin permiso de trabajo ni residencia a la que pagan en “B”, sino a nuestra querida mascota.

La técnica consiste en mimetizar al bueno de Puchi, Chuqui, Cuqui, Miki o Piki, porque ya nadie le pone a su perro un nombre de perro sino de personaje de Walt Disney. Tras el primer paseo que le da un miembro de la familia, se coge al chucho por la cola y se le rocía con un spray de pintura de esos que tienen todos los chavales en casa para pintar esos grafitis en la pared de otro, con los que hacen sus primeros pinitos como futuros y prometedores delincuentes comunes.

Cada miembro de la familia elegirá un color para evitar confusiones y si, cuando esté en la calle, la policía le pregunta por qué el perro es verde, usted diga que lo compró en una tienda de animales exóticos.

Pero tengan cuidado, no se fíen, algunas mascotas que parecen muy fieles, cuando ya se han dado 20 paseos en un día, pueden salir corriendo al ver un coche policial y entregarse a los agentes de la autoridad ofreciéndose a contarlo todo a cambio de inmunidad y de entrar en el programa de protección de testigos. Malditos soplones.

Si no tiene perro, no se preocupe. Yo he adiestrado a mi cucaracha y la llevo con su collar a que haga sus cositas. Ahora la estoy enseñando a ladrar. No obstante admito que no es la mejor solución porque son bichos muy egoístas. La mía, por ejemplo, a pesar de esas antenas tan largas que tiene se niega a darme su contraeña del wi-fi.

Y tengo un vecino que sale con la pecera y como son varios en la familia, cada uno saca a un pez. Y no hay policía que pueda perseguirte, sancionarte o dispararte por ello.

Bueno, dispararte a lo mejor porque yo siempre he pensado que si tuviera que estar todo el día dando vueltas, con un arma al cinto y con tan pocos malos por la calle, seguro que me inventaba alguna forma de matar el tiempo o lo que se ponga por delante. Que el aburrimiento es muy malo.

Qué gran agente se ha perdido este país.

Por cierto, lo olvidaba, cuando acabe el estado de alarma, dénle un baño de agurrás a Puki y se queda como nuevo. O bien lo puede dejar de color verde y retocar la pintura de cuando en cuando.


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