Esencial esta leson faiv del Manual del Confinado. Hoy aprenderán los aspectos logísticos del confinamiento; los víveres y pertrechos de los que habrán de proveerse cuando vayan al supermercado para sobrevivir al invierno del Covid-19 que, por cierto, no tiene nada que ver con el invierno nuclear.
Porque les digo una cosa, aunque en principio pueda parecer que peor sería sobrevivir a una guerra nuclear, lo cierto es que la radiación liberada por las explosiones atómicas nos evitaría tener que cocinar todas esas cosas que se calientan en el microondas y nos encontraríamos, entre los escombros del supermercado, con las palomitas, la lasaña, la pizza y demás precocinados hechos y listos para comer. Es verdad que pierdes más pelo, pero eso también pasa con la edad. En fin, cada holocausto tiene sus ventajas e inconvenientes.
A lo nuestro: Cuando vayan al súper, lo primero que han de hacer es pillar cerveza, vino tinto y foie, siempre de oca, no de pato. Si se ha de fallecer, que sea con clase. Además el vino tinto es muy bueno para combatir la radiación y aunque es cierto que no es actualmente nuestro principal problema, es aconsejable estar vacunado ante futuras catástrofes. La prevención nunca sobra.
También deben proveerse de langostas, bogavantes, cigalas, langostinos, ostras para los que vayan de ese palo, cochinillos de Segovia y paletillas de lechazo de Valladolid. La razón es muy simple, ¿cuando ha visto alguien estornudar a uno de esos bichos? Es porque son inmunes a los coronaviruses.
Por cierto, olvídense de los Ferrero Roché, que esos sí que se parecen al Covid-19.
Olviden también lo del papel higiénico, eso es para los cagaos; los que somos confinados titulados no conocemos el miedo, de hecho no conocemos a casi nadie, por eso somos buenos confinados. Además, nuestra actitud castrense y nuestro espartano entrenamiento en la soledad del refugio nos ha endurecido cuerpo y alma, lo que nos permite utilizar papel aluminio para tales menesteres que, además, es reciclable.
No obstante, si tras utilizar el papel aluminio para su higiene personal, empieza a sentirse una artista de la talla de Isabel Pantoja, quizá sea porque aprobó con un cinco raspado este master de confinamiento. En este caso, olvídese de salir del armario, durante el estado de alarma está prohibido salir.
Y cuando vaya al súper, si pueden, lleve mascarilla y, desde luego, guantes, aunque en el de mi barrio te ponen una caja con un montón en la entrada, y de gratis. Así que cada vez que voy cojo la caja entera para cumplir con los consejos del Ministerio de Sanidad: Si con un par de guantes te proteges, con un mogollón de pares, mucho más.
Si se encuentra las estanterías medio vacías, primero toquetee todos los productos posibles y tosa sobre ellos, después podrá elegir tranquilamente lo que de verdad necesita sin que nadie le moleste.
Es posible que, al abandonar el súper, el empleado pretenda que pague lo que se lleva. Es el momento de informarle de que lo de la mascarilla no es por motivos sanitarios sino para ocultar su identidad puesto que esto es un atraco. Entonces salga corriendo poniendo distancia entre usted y el lugar de su último delito. No se preocupe, ¿quién va a perseguirle o a intentar agarrarle con la que está cayendo?
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