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Por Fin
Por Fin

Revolución

Milton

Domingo, 23 de Febrero de 2020

Mala noticia me han dado con eso de que piensan endurecer otra vez la ley contra el tabaco. Que lo ha dicho incluso el ministro de Sanidad, que también ha avanzado una subida de precios. Y a mí, como demócrata que soy, me preocupa.

De entrada, coarta mi derecho a amargarle la existencia a los no fumadores con el humo de mi magnífico puro habano; además, afecta al derecho a mi propia imagen, porque cuando yo me pongo el puro en la boca, con mi incipiente barba blanca de atormentado poeta ruso en el exilio, soy la viva imagen del primer Che Guevara marbellita. Si él y Fidel empezaron su revolución en Sierra Maestra, yo la iniciaré en las Tierras Altas del municipio.

Ya me imagino arengando a las masas desde el balcón que no tengo, asido a la barandilla que tampoco tengo y declamando con pasión mi discurso con puntuales referencias a la obra de Trotski y Bakunin, magníficos escayolistas ucranianos que están haciendo la obra de al lado de mi gruta. Tienen menos papeles que un burro robao, pero ni factura, ni seguro, ni iva, ni na de ná. Para mí que hasta las herramientas son robadas. Y eso, caballeros, es la revolución frente a la reforma laboral.

Claro que también me he planteado que el poder aplique una estrategia contrarrevolucionaria y que, al referirse el ministro al endurecimiento de la ley contra el tabaco, no hable en sentido metafórico.

Me asusta un poco lo de estar tranquilamente fumando en la terraza de algún lujoso establecimiento del paseo marítimo, mientras veo pasar a los vulgares mortales y fantaseo sobre lo desgraciado de sus patéticas existencias si, de pronto, se acerca el camarero y, tras darme los buenos días y preguntar si el señor tomará otra copa de carísimo champán francés, me da una patá en los cataplines en cumplimiento de las nuevas medidas antitabaco para, a continuación, quemarme la espalda con mi magnífico habano, que eso lo vi en una peli de terroristas.

No obstante, les advierto una cosa, si el poder siempre ha perseguido a los revolucionarios ha sido por la certeza de la justicia natural de nuestra causa.


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