Pues hoy domingo he visto en la tele que cada vez que la derecha española monta algún evento o agapé, aparecen las chicas de Femen, se quitan las camisetas y les revientan el acto a los organizadores. Y yo, como cualquier otro gran demócrata, he reflexionado sobre esto.
Porque he visionado los videos con paciencia y reiteración, y he sacado varias conclusiones que creo importantes tanto para el Estado de Derecho como para el de Bienestar, y para este en el que vivimos también.
En primer lugar me he dado cuenta de que en España quedará mucho patriota, pero muy pocos caballeros. En mi época, ante una situación como esa, los que somos de colegio de pago nos habríamos olvidado del traslado del invicto caudillo y habríamos salido a la carrera hacia las miembras del mencionado movimiento al grito de “yo las vi primero”, con el ánimo de convencerlas para que retornaran al recto camino de la virtud, por supuesto.
De hecho, a mí me pasó una vez que estaba con otros grandes patriotas celebrando una despedida de soltero en un local de esos con clase cuando, en de pronto, salió de una gran tarta una muy exuberante valkiria vestida con la ropita de la Nancy enfermera y la cosa terminó en riña tumultuaria. Y aunque mis muy alegres compañeros aún me lo discuten, ellos saben que yo la vi primero.
Por otro lado es interesante apreciar que las jóvenes de este movimiento, que reivindican lo que haga falta bajo el principio filosófico de “A lo hecho, pecho”, no tienen el aspecto del modelo estándar de feminista de combate, así en plan novia cabreada de Terminator, y que no necesitan visitar a ningún cirujano estético. Sin embargo, aún así, lo importante no es el físico sino su uso como instrumento reivindicativo. Y para salvar a las ballenas, que todo el mundo se ha olvidado ya de ellas.
Y les digo otra cosa, aunque la pertinaz y conspirativa extrema derecha no se haya parado a pensarlo, si les dieran una propinilla a las activistas por actuar antes del evento, seguro que atraían a más público.
Bueno, ni les cuento si se montaran una coreografía en plan taconazo y faldita de cuero. Una especie de "Dirty Dancing" pero con mensaje político. No veas, iban a necesitar sillitas de camping para acomodar a tanto fascineroso en el Congreso.
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