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En las tierras altas

Milton

Viernes, 15 de Noviembre de 2019

Tras mi fracasado intento de hacerme con el poder el pasado domingo al estilo Evo Morales, he decidido volver a mi rutina y seguir con la exploración de los alrededores de mi nuevo refugio en este recóndito barrio de Marbella.

Y, tras aquel primer y exitoso encuentro que les comenté con nativos de la zona, ahora se plantea la incógnita que a lo largo de la historia siempre ha atenazado el ánimo de aventureros, exploradores y conquistadores: encontrar algo para comer. Ello obliga a cazar, que no es más que actuar de forma beligerante contra la fauna local para luego cocinarla e ingerirla.

Por esa razón, merodeé por los ignotos alrededores de mi gruta buscando indicios de alguna pieza y, siguiendo las numerosas cagadas y meadas que había por toda la calle, alcancé a ver en una zona ajardinada a unos nativos que pastoreaban a varios perros de escasa estatura que, con sus alegres ladridos, le jodían la siesta a todo el vecindario.

Si les digo la verdad, en esto de los perritos pequeños de lengua larga no hay grandes diferencias con los habitantes de las privilegiadas tierras bajas, porque cuando vivía en la Golden Mile pasaba igual, había más chuchos que votantes. Bueno, tal vez no eran más pero cagaban y meaban más, eso seguro.

Y al igual que allí, aquí, en este recóndito barrio de las tierras altas, nadie tiene como mascotas a bichos comestibles a los que uno pueda arrearles un estacazo y llevárselo pa la gruta.

Por suerte, los muchachos de Telepizza no me fallan nunca, son como el Séptimo de Caballería, tarde y con la pizza fría, pero llegan. Creo que el que vino a traerme los pertrechos llevaba incluso varias flechas clavadas en la grupa del amotillo.

Los nativos se están poniendo muy subiditos, voy a tener que realizar una batida de castigo porque ya saben lo que pasa con esto de la colonización, que vas de buen tío y ni esclavizas, ni robas, ni asesinas y se creen enseguida que todo el monte es orégano. Por eso España no sigue siendo hoy un imperio.


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