Se me acaba de ocurrir otra gran idea para enriquecerme de modo rápido e inmerecido que, además, no implica necesariamente la comisión de un delito.
Ahora, con la llegada del verano, voy a abrir mi propio beach club, pero con una oferta totalmente alternativa y diferenciada de la habitual para captar a otro tipo de público.
Porque todos los beach clubs de Marbella ofrecen lo mismo: la cama redonda en la playa donde retozar con voluptuosas valkirias, las bailarinas exuberantes duchándose en champán francés, alcohol y comida a precios escandalosos especialmente diseñados para tontoselhaba con pasta, y todo muy fashion con gente muy guapa.
El Milton Beach Club será una apuesta atrevida por otro segmento en este sector. Será el primer beach club para pedorros.
Si es usted un turista feo y triste de sueldo medio que va con la Mari, la patulea de niños, la abuela y el perro a pasar las vacaciones, y lo de Benidorm ya le resulta demasiado glamouroso, con nosotros encontrará su lugar en el cosmos.
Nada de camas redondas ni champán francés. Sillas plegables de playa con su mesita y la sombrilla de Cruzcampo. Con auténticos camareros de los de aquí de toda la vida, de los que te odian y te desprecian y, por supuesto, jamás te ponen lo que has pedido.
Además un equipo de cocina experto que garantiza comidas grasientas, paellas con el arroz pasado y la genuina fritura de pescado con el aceite rancio y quemado. Todo servido en suntuosos tapergüares aún más grasientos que la comida.
Jumilla barato en auténticos vasos de plástico altamente contaminante, gin tonics en porrón o en botijo.
Y, al caer la tarde, pensando en los más jóvenes, Milton Beach Club celebrará su exclusivo botellón en la playa, para que sus hijos puedan ponerse ciegos de alcohol malo y terminen potando en la orilla poniendo así el broche de oro a una jornada de playa perfectamente cutre.
Si es usted un pedorro, somos su beach club. Y no se preocupe, también garantizamos precios escandalosos.
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