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Autoridades de la República Democrática del Congo y Uganda han informado de que el número de casos de ébola llegó hasta los 471, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias del mundo.

La agencia oficial de noticias rusa Sputnik ha informado de que, según la última actualización que brindó la Organización Mundial de la Salud (OMS), se han detectado, al menos, 452 casos de la variante Bundibugyo de ébola, de los cuales 82 murieron.

En Uganda, la cifra de personas con este padecimiento llegó a los 19, más dos que murieron como consecuencia de la enfermedad.

En total, esto implica que en la región de África Central aumentaron 100 casos en las últimas 24 horas, a pesar de que la alerta sanitaria se levantó hace tres semanas.

El director del Centro de Predicción y Análisis de Brotes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, Jason Asher, advirtió de que el actual brote podría llegar a los niveles de la epidemia registrada en África Occidental en 2014.

El brote de la extraña cepa Bundibugyo de ébola fue declarado oficialmente el 15 de mayo por parte de la República Democrática del Congo, pero se estima que el virus empezó a circular mucho antes. No existen vacunas ni tratamientos autorizados para esta variante en específico.

La rápida propagación mantiene en alerta a las autoridades sanitarias mundiales, quienes han puesto en marcha planes de contingencia para evitar que el virus llegue a otras partes del mundo.

La OMS y el Centro de Control de Enfermedades en África presentaron un plan de más de 518 millones de dólares, con el fin de reforzar la vigilancia epidemiológica de la región, aumentar el número de pruebas de laboratorio y para implementar medidas de prevención de infecciones, continúa informando Sputnik.

Al respecto, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, comentó que "se trata de un brote grave" y que aún no saben cómo detenerlo, por lo que hizo un llamamiento a la comunidad internacional a mantenerse alerta, sobre todo a los países cercanos a la región afectada.

"El brote avanza con rapidez y todavía vamos lento. Tenemos que detener el brote allí donde está, apoyar a los países que ya están respondiendo hoy y garantizar que los países vecinos estén preparados para detectar y actuar con rapidez si aparecen casos", declaró.