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Por Fin
Por Fin

"Topando"

Milton

Domingo, 16 de Octubre de 2022

Recibo preguntas de angustiados lectores implorándome una explicación clara y concisa sobre eso de que el Gobierno haya “topado” el precio del gas para contener la factura de la luz y que ahora les meta un palo de 50 euros más cada mes para compensar a las empresas de gas por “topar” el precio del gas.

Bien, para los que somos expertos en cuestiones energéticas resulta algo bastante sencillo: se trata de seguir tomándole el pelo al consumidor y permitirle que sea consciente de su propia estupidez usando un marketing clásico en las empresas distribuidoras de energía conocido como “Adivine bajo qué cubilete está el garbanzo”. Las eléctricas siempre nos ayudan a saber quienes somos, basta con encender la luz para que lo veas todo claro.

Por otro lado, el Gobierno también lo ha explicado con su característica claridad meridiana porque, al fin y al cabo, cuando dice “topar” el precio del gas, dice lo que dice, no lo que no dice. Porque “topar” no significa poner límite o limitar, sino darse de morros contra algo.

Es por ello por lo que, para que el ciudadano perciba el tope al precio del gas y de la electricidad, lo que ha de hacer es fijar la factura de la luz con cinta adhesiva sobre cualquier pared de su propio domicilio.

Entonces el titular del contrato o cualquier familiar con el que cohabite en el citado inmueble, deberá coger carrerilla y golpearse violentamente de boca contra la citada factura autopropinándose así uno de esos golpes que hacen que varios piños te salgan de la boca en plan “mariquita el último”.

Esto es lo que técnicamente significa "topar" el precio de la energía.

Sé que algún usuario se preguntará si los que no tienen domicilio propio y están alquilados tienen derecho a "topar" los precios. Pues sí, tienen el mismo derecho, lo que sucede es que el arrendatario perderá la fianza depositada cuando su cruel casero aprecie las manchas de sangre en la pared.

Quien no tenga vivienda propia, ni alquilada, ni okupada y viva bajo un puente alumbrado únicamente por la tenue luz de una fogata, no podrá "topar" el precio de la energía y podría ser sancionado por prácticas de competencia desleal a las compañías energéticas. Ya saben lo que pasa siempre, que no hay rebaño sin su oveja negra.


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