Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

A mí también

Milton

Miércoles, 04 de Mayo de 2022

A mí también. Como les cuento, también me han espiado el teléfono móvil, al igual que le hicieron al presidente del Gobierno, a la ministra de Defensa y a los independentistas catalanes. La única diferencia es que yo, con mi habitual perspicacia, me di cuenta inmediatamente evitando una grave brecha de seguridad en mis comunicaciones.

Fue hace unos meses, cuando estaba en la terraza de una biblioteca donde suelo ir a tomarme las cervecillas y a reflexionar en paz sobre el preocupante nihilismo que padece la sociedad. En de pronto, sonó mi móvil. Al contestar, una señorita con acento latinoamericano me ofreció contratar un nuevo servicio de telefonía a un precio insuperable. Evidentemente, por cortesía, lo primero que le pregunté es qué llevaba puesto.

Y fue entonces cuando, con ese sexto sentido que solo se logra tras hacer la mili, sentí el peligro justo a mi espalda. Al darme la vuelta había un señor que fingía leer un periódico con la oreja pegada a mi teléfono. En principio intentó escaquearse pidiéndome disculpas porque creyó que la llamada era para él.

Casi me convence, pero al ver que llevaba gabardina cruzada, gafas de sol, un sombrero y que el periódico tenía dos agujeros a la altura de los ojos, supe lo que realmente era: Pegasus, el software espía. Lo imaginaba más alto la verdad.

De nuevo, intento despistarme utilizando tácticas de desinformación y fake news. Aseguró que no, que él solo era un empleado de una subcontrata llamada Pegotasus, la versión cutre del conocido programa espía y que, además, era un fijo discontinuo en la empresa.

Entonces, se envalentonó e intentó chantajearme amenazándome con hacer público lo de las llamadas a los teléfonos eróticos.

¡Mentira!, exclamé indignado. Yo no soy de esos. Le insté de inmediato a que lo demostrara. ¿A qué teléfonos de esos se refiere?

Del bolsillo interior de la gabardina de espía sacó unos cuantos folios y empezó a leerme los números de teléfono a los que supuestamente había llamado.

Cuando terminó de recitar la larga lista supe que el agente de Pegotasus mentía. Uno de los números era del chino que me trae la cena y había otro par de esos teléfonos guarrunos que no me sonaban de nada. Ya sabía yo que me estaban cobrando de más en la factura.


Comentarios potenciados por CComment