Vamos a ver, yo sé que han escuchado lo de que Facebook va a dejar de ser Facebook y va a progresar hacia la versión del futuro de Internet, el Metaverso. Soy consciente de que muchos lectores tienen dudas sobre este concepto tan abstracto y hasta se preguntan si eso desgrava. No se preocupen yo se lo explico.
El Metaverso no es necesariamente, como dicen los informáticos, un mundo virtual. En un mundo virtual lo que hay es eso, virtud. ¿Y quién se quiere ir de fiesta con una exuberante valkiria virtuosa? Es como irse a Huelva y llevarse las gambas.
El Metaverso es tu propio universo, pero digital. Ya saben, que se toca con los dedos, en plan guarruno. En un auténtico Metaverso, como será el mío, el interventor de mi sucursal de Abarca y Devora Ltd. Bank me secuestra y me obliga a firmar un préstamo sin interés y en el que, además, el banco me cobra comisiones si se me ocurre devolver un solo euro.
En el Metaverso, Elsa Pataki y Scarlett Johansson luchan en el barro con camisetas mojadas para disponer de mi cuerpo a su voluntad, mientras Julia Roberts me pone una cadena de quioscos de chuches en La Alameda y Angela Merkel me hace llamadas lascivas, pero anónimas, a mi teléfono móvil.
Ese mundo alternativo que es el Metaverso permite a su titular que la Agencia Tributaria le devuelva dinero aunque la declaración de la renta te salga a pagar, y que el rey emérito se equivoque de número de cuenta y te ingrese los 60 millones de euros y que Corinna se quede compuesta y sin novio.
En el Metaverso, los discursos de Pedro Sánchez no duran más de 15 minutos y no pronuncia ni una sola vez la palabra "resiliencia". Pa nota.
Además, Pablo Casado se hace rapero y Begoña Villacís me llama varias veces cada día para que me fugue con ella. Creo que, aunque me duela, tendré que pedir una orden judicial virtual de alejamiento.
¡Ah! y en el Metaverso, la vacuna contra el covid no la fabricaría Pfizer sino Viagra Corporeichon, los únicos capaces de ponerle dura la cosa al coronavirus.
Porque tu Metaverso te permite crear tu propia realidad que, como les he explicado, no hace falta que sea virtual gracias a un algoritmo. Y para los que no estén puestos en el tema, un algoritmo es solo una música que tiene algo de ritmo, pero sin pasarse.
Pero lo mejor del Metaverso es que, una vez que apagas el ordenador, descubres que todo es mentira y que tu existencia es tan cutre y miserable como siempre. A ver si se cree Begoña que me voy yo a fugar con la primera que pase por la calle.
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