Tanto la Unión Europea como nuestro Gobierno se equivocan con esa obsesión de que los jóvenes dirijan sus aspiraciones profesionales hacia el mundo de la informática y a todo lo relacionado con lo digital. Yo, sin embargo, tengo una lista paralela de profesiones del futuro y sé que, finalmente, las administraciones tendrán que reconocer tanto su error como mi acierto.
Aunque muchos no lo sepan, yo soy un experto en el mundo del trabajo y ha sido gracias a mis amplios conocimientos que he podido evitarlo casi toda mi vida. Hasta el punto de que me estoy planteando convertir el no darle un palo al agua en un máster de posgrado al estilo Cristina Cifuentes, o bien en doctorado modelo Pedro Sánchez. Lo pesaré.
Entretanto voy a iluminar el futuro de miles de jóvenes recomendándoles un par de opciones profesionales realmente de futuro.
En primer lugar, el de "asentidor oficial a las preclaras declaraciones de líder carismático". Estos profesionales son los que aparecen siempre a la espalda de un dirigente político cuando está realizando declaraciones ante las cámaras de televisión. Se fijarán que, tras el político, siempre hay un mogolloncillo de gente, aunque solo los que asienten disciplinadamente a las palabras del líder son asentidores oficiales titulados. Los demás son unos advenedizos que solo quieren chupar cámara.
En segundo lugar y sin duda, como gran opción laboral, la de "ujier parlamentario con especialidad en llevador de vasos de agua". Se trata de ese señor o señora que, debidamente uniformado de librea, cambia el vaso de agua al parlamentario que va a intervenir en el Congreso de los Diputados.
Si bien es cierto que esta profesión ya existe, mi versión está actualizada y digitalizada, pues dado que raramente el orador toca el agua, lo de ir pa quí y pa llá con el vasito resulta un esfuerzo innecesario, por lo que bastará con que este ujier especializado introduzca el dedo índice en el agua y le dé un par de meneíllos para que no se quede como estancada y parezca siempre recién puesta del grifo. Al fin y al cabo, utilizar el dedo es digitalizar.
Tras esta intervención técnica, el ujier especializado se secaría el dedo restregándoselo en la casaca de la uniformidad reglamentaria, y retornaría con marcialidad y gallardía a su asiento hasta la intervención del siguiente orador.
Y ahora que alguno de esos presuntos expertos en el mercado laboral venga y me cuente qué mejores opciones hay para un futuro laboral brillante haciendo lo mínimo posible.
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