Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

Bullying

Milton

Domingo, 18 de Julio de 2021

Aunque les cueste creerlo, a mi edad, los de mi pandilla me están haciendo bullying; me acosan psicológicamente para que me vacune. Insisten en que, pa dos telediarios que me quedan, tampoco pasa nada si me da una reacción secundaria de esas en plan suegra amargada del de AstraZeneca y me quedo en el sitio.

Y cuando vamos de cervecillas redentoras insisten en presionarme diciéndome que lo de las vacunas ha mejorado mucho, que ahora cada dosis viene con su pala para que te puedas ir apañando el hoyo. En plan Ikea ya saben, “do it yourself”, que si luego te sobran ocho tornillos, cuatro arandelas, dos tuercas y una puerta de armario, ya encontrarás como apañarlo.

Una de las de la pandilla, que es de la oligarquía rancia andaluza de toda la vida, de esa que incluso tiene olivos e inmigrantes ilegales trabajando en condiciones de semiesclavitud en el cortijo, dice que lo de no vacunarse es de pobres. Algo muy vulgar, hasta podemita.

Aprecio no obstante el empeño que pone la pandilla a la hora de preocuparse por mi salud, a pesar de que me produce cierta desconfianza lo de que siempre me animen a pagar la cuenta con la excusa de que, si existe la otra vida, los euros me van a servir de poco.

Uno hasta ha intentado venderme su medalla de oro de la primera comunión, garantizándome que el patrón oro es el único valor seguro en cualquier dimensión, aunque otro insiste en que compre algunos bitcoins antes de ir a vacunarme porque son muy virtuales y poco probables, como lo de la otra vida.

Sin embargo, me sigue resultando un pelín cargante que, cuando hacemos un cónclave para reflexionar sobre los presocráticos, tenga que sentarme solo para tomarme las cervecillas redentoras  en algún lugar apartado del bar por aquello de no estar vacunado. Es cierto, no obstante, que se preocupan en que no me falte de nada. Que me tiran cacahuetes desde su mesa y, de vez en cuando, hasta cae una aceituna. Y eso es amistad.

Además, me han propuesto ponerme una carpa en algún parque del centro de Marbella para que los turistas puedan hacerse una foto con uno de los últimos especímenes de pringado no vacunado que queda en el municipio. Y por solo 10 euros. Ellos se llevarían el 70% porque ponen el knowhow, el marketing y la idea.

Lo que les digo siempre, lo importante es tener buenos amigos, aunque te hagan bullying. Yo he tenido novias que me hacían cosas aún más guarrunas y, a pesar de todo, me querían mucho por mi dinero, que es cómo se construye el auténtico amor.


Comentarios potenciados por CComment