Ante el reciente cambio de hora para adaptarnos al horario de verano, sé que muchos lectores dudan de la utilidad práctica de esta medida. Sin embargo, adelantar o atrasar 60 minutos el reloj tienen consecuencias fundamentales en nuestra vida diaria, como voy a demostrarles.
Lo primero que hay que entender es que cambiar de hora es bueno para evitar que siempre sea la misma. Porque si siempre fueran las dos o las dos y media de la tarde, estupendo porque es la hora de las cervecillas y nunca estaría fuera de lugar. Pero imaginen que siempre fueran las seis de la mañana. Horrible, todo el día madrugando; una vulgaridad.
Además, el adelantar y atrasar los relojes es un ejercicio muy sano. No se crean que todo consiste en ir corriendo por el paseo marítimo como los locos, ni en machacarse en un gimnasio vestido de medio reinona. Los dedos también necesitan tonificarse y muscularse para luego ejercer eficazmente su principal función, que es la de trincar. Por eso, cuando vean a alguien que lleva un reloj de los de antes, de aquellos a los que hay que darles cuerda cada día, que sepan que están ante un atleta, probablemente un político.
Y, en esta ocasión, lo de adelantar la hora por la llegada del verano, tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado nos sitúa 60 minutos más cerca del final de la jornada laboral, de la hora de las cervecillas redentoras, de las vacaciones de verano y de terminar de pagar la hipoteca.
Aunque, como inconvenientes, también nos hace una hora más viejos pero no más sabios pues el cambio de hora se realiza de madrugada y, como decía mi mamá, a esas horas no se puede aprender ná bueno. También nos obliga a sufrir inevitables plantones, porque si te adelantas una hora, vas a tener que esperar al que llega a su hora. Desde luego, nos acerca 60 minutos a nuestro siempre fatal desenlace, ya sea plagado de múltiples y dolorosas enfermedades mortales como a la posibilidad de que, como en mi caso, la prensa se entere de lo mío con la Pataky.
No obstante, quiero revelarles algo que ustedes ignoran sobre el cambio de horario: Si sirve para ahorrar energía es solo porque las eléctricas cotizadas del Ibex-35 han untado al Sol para que aparezca y desaparezca según el precio del kilovatio/hora. Maldito corrupto.
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