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Plancha sin cable

Milton

Lunes, 02 de Noviembre de 2020

Y como no me gusta dejar las cosas a medias, aún debo contarles qué pasó con la compra de mi aspiradora. Pues no pasó nada. Tras releer algunos tratados de teología, comprendí que comprar una aspiradora era poco cristiano. Así que me compré una plancha sin cable.

Las buenas aspiradoras son las que aspiran mucho y aspirar demasiado empuja al creyente a una ambición desmedida e, irremediablemente, al pecado.

Sin embargo, la plancha sin cable es un electrodoméstico que invita al recogimiento y a la humilde labor de, a modo de metáfora mística, reparar arrugas y dobleces en las prendas. Y un prenda no es más que aquel que tiene el alma manchada por el pecado al que hay que salvar de la perdición. Lo que les digo, un electrodoméstico para creyentes.

Además, la plancha sin cable es socialmente integradora. Te puedes salir por la tarde al parquecito de la esquina, reconvertido en apestoso cagadero de perritos, y departir con los demás vecinos sobre lo que te gastas en el veterinario, y compartir consejos acerca de los tiempos y costumbres de apareamiento de vuestras respectivas mascotas. Si bien, no intenten nunca cruzar un chihuahua con una plancha sin cable, no funciona. Y eso que yo pensaba forrarme vendiendo chihuahuas Rowenta.

Por otro lado, la plancha sin cable es un electrodoméstico épico. Cuando voy a planchar en mi gruta de las Tierras Altas, coloco la prenda sobre la tabla, alzo la plancha blandiéndola en mi mano diestra y, al grito de “por Castilla, por León y por las barras de Aragón”, me lanzo a tan ingrata labor como lo hiciera el Cid sobre los infieles en la conquista de Valencia.

Reconozco que siempre me enardezco cuando me refiero a los aspectos tácticos del planchado sin cable.

¡Ah! y se liga un montón. Lo de comentarle a la valkiria el coche que tienes está más pasado que ser hincha del equipo de Al Qaeda. Actualmente, con comentarle a la gachí que te preocupa que la concentración de cal en el agua pueda afectar al efecto vapor de tu plancha sin cable, has triunfado. A ver dónde va a encontrar otro machote comprometido con las labores domésticas que sea consciente de la pesada carga histórica que arrastra la mujer en esta materia. Cae fijo.

Y cuando mañana descubra la verdad y te abandone, siempre te quedará el incondicional cariño de tu plancha sin cable.


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Por Fin
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