La gente se pone en plan tiquismiquis cada vez que nuestro carismático y amado líder, Pedro Sánchez, decide declarar el estado de alarma y recluir a la población en sus casas. Cuando, en realidad, deberíamos agradecer que alguien se preocupe de gestionarnos nuestros derechos y libertades.
Si lo piensan, en realidad, ¿para qué quieres la libertad? Pues yo se lo digo, para estar todo el día preocupado y vigilante a ver quién te la quita, te la estropea, te la raya o si se la lleva la grúa. La libertad es como tener un Ferrari aparcado en la calle porque no te puedes pagar un parking. Eso solo sirve pa certe de sufrí.
Miren, lo de ser libre está muy bien para las letras de las canciones y para los artículos de higiene íntima femenina pero, en la vida real, un peñazo. Fíjense que lo primero que hacen los golpistas y los déspotas cuando usurpan el poder es acabar de un plumazo con las libertades. Por eso, lo de que Sánchez nos la quite hace que nuestro país no sea atractivo para un dictadorzuelo, convirtiéndonos así en una democracia sin libertades. Un chollo.
Además, la libertad es como las obligaciones fiscales, las carga el diablo. De ahí que lo más seguro para todos sea que un carismático líder nos las gestione y administre; aunque no sea norcoreano. Y, a decir verdad, la mejor forma de administrar el patrimonio ajeno es privando de él a su legítimo propietario.
E insisto en que lo de la libertad no es tan importante. De hecho, lo que hacemos es derrocharla. Todo porque es gratis. Y eso que yo soy de los prudentes, que solo ejercito una libertad limitada: unas cervecillas redentoras, unos puros habanos en zonas prohibidas, mirar con babeante y enfermiza lascivia a las valkirias exuberantes mientras me llaman pervertido e intentar que no me atrapen en el lugar de mi último delito con un arma humeante en la mano. En fin, lo que hace cualquier hijo de vecino.
Y a todos esos que se quejan con los tecnicismos de si me han privado del derecho de libre circulación, el de reunión, asociación y todas esas cosas, les digo que lo que no tiene sentido es contratar a un tirano y luego no permitir que te tiranice. Hay que dejarle hacer su trabajo porque también tienen su corazoncito y su autoestima.
Es como contratar a un experto gestor para defraudar a Hacienda con tranquilidad y luego pedirle que incluya todo en la declaración. Normal que se ofenda el hombre.
La gente es que no sabe lo que quiere.
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