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Héroes

Milton

Domingo, 12 de Abril de 2020

Admito que me he sentido bastante ninguneado al comprobar que en este país se aplaude a todo el mundo por su comportamiento heroico menos a mí. Y eso a pesar de la publicación online de mi “Manual del Confinado” de modo altruista. Sin embargo, y aunque les cueste creerlo, me equivocaba.

Apenas despuntaba el alba hoy domingo cuando me despertaba sobresaltado por un sonoro aplauso. Raudo y veloz me asomé a la única ventana de mi gruta en las Tierras Altas para comprobar a qué se debía el alboroto.

Y allí estaban, en medio de la calle, saltándose el confinamiento, arriesgándose a ser sancionados, todos provistos con sus conocidas mascarillas corporativas pintadas con las fauces de tiburón bajo leyenda que reza: “Nasío pa esquilmar”.

No había duda, eran los leales empleados de mi sucursal de “Abarca y Devora Ltd. Bank”, que habían venido a aplaudir por mi heroicidad.

Y el interventor, que comandaba el grupo, hasta pronunció unas palabras agradeciendo que, como cliente del banco, contribuya a luchar contra el Covid-19 permitiendo que me sigan esquilmando y por seguir pagando comisiones e intereses desorbitados para que la entidad pueda comprar los sofisticados cajeros automáticos que les permiten poner en la calle a cada vez más empleados.

También me agradeció la petición de uno de los créditos garantizados por el Estado que ellos me iban a vender de todos modos a precio de oro, cobrándome hasta por respirar, que con lo del coronavirus el aire también hay que pagarlo.

Ahí le interrumpí porque yo no había solicitado ningún crédito. Y entonces, el bueno del interventor me miró con reproche, y me recriminó que fuera tan insolidario, sin apreciar el gesto que habían hecho pensando solo en mí, mientras yo no tenía en cuenta que la banca ha de seguir enriqueciéndose injustificadamente a pesar del coronavirus.

Me suplicó un poco de empatía, que me pusiera en lugar de la entidad, y que imaginase qué pasaría si cojo la enfermedad y palmo en tres días y medio, ¿a quién iban a seguir esquilmando? Además me dijo que se habían molestado en venir un festivo tan temprano para obligarme al madrugón y que fuera haciendo boquilla de lo que me espera.

El leal empleado de "Abarca y Devora" hasta se emocionó y todo, que vi al cobrador del frac, que venía con el grupo como servicio externalizado a la entidad, alargarle un pañuelo para secarse los lagrimones.

Hombre, la verdad es que, desde ese punto de vista, el interventor tenía su razón. Ante esta crisis nadie puede escaquearse. Lamenté mi egoísmo y me sentí culpable.

Admito que me llegó al corazón, así que le firmé el crédito garantizado de la promoción "No vas a levantar cabeza", la hipoteca sobre la caseta del perro del vecino y, por supuesto, me hicieron pagar todos los gastos de notario y demás papeleo.

Además me cargaron 20 euros en la cuenta por aplauso colectivo corporativo y 600 euros más por si les sancionaban por saltarse el confinamiento.

Lo admito, es que aunque yo parezca frío y distante, a mí estas cosas me llegan muy hondo.


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