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Golpismo ecológico

Milton

Martes, 07 de Enero de 2020

He visto con pesar durante estos días de agitada situación política que todavía son muchos los ciudadanos que claman por solucionar las cosas sacando los tanques a la calle, lo que demuestra que aún no han visto la luz convirtiéndose, como yo, en grandes demócratas.

Porque he reflexionado largo y tendido sobre el repunte del radicalismo en el panorama político y debo concluir que se equivocan quienes propugnan soluciones no democráticas por muy aciagos que sean los momentos que estemos viviendo. Y lo digo porque lo de los tanques es un error.

En primer lugar son diesel y sin etiqueta ecológica, así que me cuenten cómo van a llegar al Congreso de los Diputados o a sofocar la rebelión en las instituciones catalanas cuando en el centro de Madrid y Barcelona está prohibido que circulen vehículos contaminantes.

Además, de poder entrar en las zonas urbanas, un tanque ocupa una barbaridad y seguro que los de la ORA les harían pagar, por lo menos, por dos plazas de aparcamiento. Sin contar con que los soldados tendrían que llevar monedas sueltas o tarjeta de crédito y a ver luego, si fracasa la iniciativa para liberar la patria, quién le pasa el ticket al Gobierno legítimo.

Eso es porque los radicales se ofuscan con las pasiones y se saltan los aspectos tácticos y estratégicos del golpismo bananero clásico.

Otra cosa es que apostaran por los drones esos que usan los americanos para darle matarile a cualquiera al que no le guste el Big Mac. Están como más de moda, muchos funcionan con motor eléctrico por lo que son ecológicos y pueden volar sobre el centro de las ciudades. Apenas hacen ruido, disminuyendo la molesta contaminación acústica que provocan los blindados tradicionales.

Además, llevan bombas enormes y hasta se les puede colocar un depósito para que lancen octavillas de empresas de reformas para que el consumidor cuente con opciones a la hora de reconstruir los destrozos. Sería una forma de esponsorizar el golpe, como dicen los de marqueting.

Y los drones tienen otra cosa buena, que de triunfar la asonada, luego se lo puedes regalar al nene por los Reyes Magos, que esos juguetes electrónicos les encantan a los críos de ahora.

¡Ah!, y con las cámaras supermodernas que llevan se puede vender la emisión a las cadenas de TV y convertir el golpismo en una actividad lucrativa. Y lo mejor es que, como Hacienda no lo contempla como actividad profesional, está libre de impuestos.

La verdad es que, a veces, mi brillantez me sorprende. Qué gran golpista se ha perdido este país.


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