Los de Apple ya me robaron en su momento el proyecto del iPod, luego hicieron lo mismo con el iPhone y, finalmente, el triplete con el iPad. Pero eso se ha terminado con mi nuevo proyecto, que supondrá la inmersión definitiva en lo digital, lo virtual, lo punto cero y lo smart.
Se trata del iSoplagaitasPhone, que los que dominamos el inglés pronunciamos "¡AAAAyyyy, soplagaitas!". Una máquina de última generación, no solo diseñada para comunicarse, sino para interactuar con el usuario. Porque el iSoplagaitasPhone permite fingir en cualquier local público que se mantiene una importante conversación aunque no se esté hablando con nadie. Marcación inteligente para, con una simple orden de voz y en el ratillo del descanso pa el bocata en la obra, conectar con tu broker en Wall Street a ver cómo anda el mercado.
También incluirá despertador transversal, que actúa en todos los campos: Si no logra despertarte con una suave musiquilla, sacará unas patitas y te soltará un viaje en los cataplines. Aunque he de pensar en otra cosa para la versión femenina.
Además será un aparato cardioprotegido, y cuando estés tranquilamente hablando por teléfono te soltará una descarga en la oreja de tropocientos amperios. Es cierto que la oreja no está muy cerca del corazón, pero por eso lo del porrón de amperios. Alguno llegará a su destino, digo yo.
Y, por supuesto, un potente motor de vibración cuando recibe una llamada entrante que no escuchas porque llevas el iSoplagaitas en el bolsillo trasero del pantalón. Y el año que viene, el primero montado en una carroza abriendo la procesión del orgullo gay. Al fin y al cabo, el iSoplagaitas está pensado para una nueva generación, más abierta, más flexible, más democrática, más tú mismo.
Ante la posibilidad de que te peguen un tirón y te roben el terminal, el iSoplagaitas incluirá de serie una App que animará al tironero en su huida con exclamaciones tipo "¡Tú puedes, machote! ¡Échale lo que hay que echarle!", mientras suena la música de Rocky; lo de correr sin que alguien te jalee desanima, créanme.
Todo muy poco útil, pero con mucho diseño y un precio de venta carísimo. Y esta vez lo patento antes de que los de Apple me lo copien.
Ratio: 5 / 5
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