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Por Fin
Por Fin

"La caló"

Milton

Jueves, 15 de Junio de 2017

Como hay aviso de una importante subida de las temperaturas en estos días, les daré algunos sabios consejo de cómo soportar esta inclemencia del tiempo.

Bien, comencemos por la terminología. Los nativos de la Golden Mile que entendemos de Meteorología denominamos al pertinaz y severo efecto del sol como “la caló”.

Si usted dice “qué calor hace”, su interlocutor pensará que es un borjamari recién llegado de Majadahonda o alrededores.

Pero si afirma con rotundidad, “la caló que hace” mientras muestra la sudorosa mano que se acaba de pasar por la frente, cualquiera entenderá que lo que hace es tela marinera, pero de la de verdad.

Por cierto, “la caló” no se expresa en grados centígrados, sino que se utilizan exclamaciones y metáforas para determinar su intensidad. Se dice “¡pufff!, muncha caló, muncha, muncha”, o bien jura por sus hijas, aunque no las tenga, que al termómetro de Ricardo Soriano le faltan ceros para medir la solanera.

Pues bien, conociendo ya la terminología científica, deben saber que para soportar “la caló” hay varios métodos.

Uno de ellos, tal vez el más comúnmente utilizado, es aguantarse.

Otro consiste en caminar a resguardo de la sombra que proporcionan los edificios; este método sin embargo plantea el inconveniente de que, como se han puesto en plan legalista con la tontería esa del urbanismo, hay parquecitos y otras zonas verdes en las que pega un sol de justicia porque no permiten construir bloques de apartamentos para que den sombra a los peatones. Insolidarios.

Para las valkirias exuberantes, la mejor opción para soportar "la caló" es utilizar prendas de vestir ligeras de ínfimo tamaño. Si emplean la ropita de la Nancy, mejor que mejor.

Para los machotes no hace falta ningún método para combatir esta inclemencia porque, conscientes de su temporalidad, nos acodaremos en la barra del bar y contaremos a los contertulios aquella vez en la mili, de maniobras en agosto y en Almería, que aquello era "caló, pero caló de verdad y no esto". En estos casos es mejor que le inviten a las cañas, las cervecillas de gratis refrescan más.

Finalmente, descarten el viejo método de rociarse con súper 98 en la estación de servicio y prenderse fuego para que el gasolinero te apague las llamas con el extintor porque eso refresca mucho. Como ya se lo saben, los de las tarjetas de crédito ahora las hacen ignífugas así que, al final, te cobran la gasolina de todos modos, pero ni te dan los puntos porque ya no te van a hacer falta y, además, se ahorran gastar extintor.


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