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El referéndum catalán y la caña a 1,10

Milton

Viernes, 09 de Junio de 2017

Les digo una cosa, para mí que los gobiernos están llevando muy mal los casos de secesionismo que se están produciendo, y eso sin saber yo demasiado de medicina.

Pero cuando Inglaterra se va de Europa y los catalanes quieren irse de España, es porque algo estamos haciendo mal. Y tenemos que admitir nuestra parte de culpa, porque a mí me pasó con el bar al que voy con los amiguetes a tomar las cervecillas, que va el dueño y nos dice un día que iba a subir 10 céntimos la caña.

En ese mismo momento convocamos un referéndum entre la clientela que se encontraba en el local y salió un “no” casi unánime. Hubo un voto en contra, seguro que de uno que sabemos que tiene cuenta en el bar, y otro sufragio nulo en el que el votante había escrito: “¡Viva San Miguel! ¡Muerte a Cruzcampo!”. Traidor.

Con la legitimación democrática que nos otorgaba el resultado de la consulta popular, enardecidos por los aires de libertad, nos dirigimos a la barra con la determinación de los que asaltaron el palacio de invierno para derrocar al zar.

Antes de que la revolución se tornara violenta, ofrecimos al propietario la oportunidad de respetar la voluntad popular e incluso de ir más allá, bajando el precio de la caña para ganarse al pueblo y reforzar su carismático liderazgo.

Pues dijo que de eso nada, que a partir del lunes, la caña a 1,10 y al que no le gustara, a la calle. Golpista. Al menos no nos mandó fusilar al amanecer.

Por eso les digo que lo estamos haciendo mal. Nada de permitir ningún referéndum. Se les suben los impuestos y al que no esté de acuerdo, a la calle. Que siendo como son por allí para lo del dinero, hasta son capaces de cambiarle el nombre a Barcelona y ponerle “Madrid bis” para no pagar.

Que no es lo mismo irse a que te echen.


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