Y va el gobierno y se sorprende porque cada mes aumenta el gasto en pensiones. Si es que esto lo veía yo venir y lo advertí, si es que lo están haciendo mal. Es justo al revés.
A quién se le ocurre poner las pensiones a la edad de jubilación, cuando a uno le quedan cuatro telediarios.
Lo inteligente habría sido convertirnos en pensionistas cuando uno termina de estudiar o bien cuando, decidido a vivir en la más lamentable ignorancia, abandona la universidad tras reconocer su lamentable fracaso.
Pero doctorado cum laude o analfabeto funcional, a esas edades aún tenemos juventud e inmadurez suficientes para malgastar alegremente el dinero de otros.
De esta forma pasaríamos de derrochar el dinero de los padres a hacerlo con el de los impuestos de todos los españoles. Porque, como dijo Luis Bárcenas, “pulirse la pasta que han ganado otros es muy bueno para la autoestima”. O tal vez la cita es de Ignacio González, no estoy seguro.
Pues nada, tenían que hacerlo al revés. Ya ves, lo bien que me habría venido a mí una pensioncita cuando tenía edad para perseguir valkirias exuberantes por Banús, que era estando más tieso que la varilla de un cohete y tenía mi éxito, imaginen encima con pasta de la que no duele, la que no es tuya.
De todos modos, a pesar de la torpeza del Gobierno, yo lo veo por el lado positivo, porque, si lo piensan, los señores maduros con escaso pelo y tripilla cervecera tenemos nuestro mercado. Y más en estos tiempos, que las ancianas van de modernas liberadas, se ponen la dentadura postiza, cogen el andador y se echan a la calle a provocar al personal. Si es que esto de la democracia no es para todo el mundo.
Ratio: 5 / 5
Comentarios potenciados por CComment