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Variante Gamma

Milton

Lunes, 12 de Julio de 2021

Madre mía, he estado malísimo, víctima del coronavirus de las Tierras Altas, a punto de morir. Hasta he tenido que ingresar cada mediodía, justo a la hora del aperitivo, en la UCI (Unidad de Cervecillas Irredentas). Todo por el aire acondicionado.

Porque en mi gruta, el aparato de aire está colocado justo a la altura en que el chorro a 7ºC te pega en el cogote. Entonces, tras varias horas de sentir el gélido frío, empecé a padecer dolores premenstruales en la nuca. También pensé que podía ser la próstata y que podría ser culpa de los yihadistas, que también tienen próstata, incluso del Vietcong que, a pesar de su reducido tamaño, pueden tenerla aunque sea como la de los Click de PlayMobil.

Viendo que los dolores de cuello no remitían y que me impedían observar con libidinosa mirada a las valkirias exuberantes que pasaban por la calle, acudí a un profesional para que tener un diagnóstico. Pregunté por mis dolencias a un conocido que es el mecánico que arregla las ambulancias del 061. Cuando se trata de la salud, hay que ponerse en manos de los mejores que uno conozca.

Examinó mi cuello y espalda y fue tajante en su diagnóstico: Era el aire acondicionado y había contraído el coronavirus del polo, la variante Gamma para ser más exactos. ¿Estás seguro?, pregunté con manifiesta alarma. “Fijo de que sí”, aseveró con la seguridad que solo se consigue con una vasta experiencia clínica. “Milton, lamento decirte que tienes una urbanización del iglús en el cogote. Viviendas unifamiliares adosadas con tres dormitorios, dos baños y garaje para el trineo, con gélidas extensiones propias para la caza de osos polares, y con facilidades de financiación”, afirmó sin titubear.

¿Seguro? ¿Cómo lo sabes?, pregunté angustiado. Aseguró que lo ponía en el cartel promocional y que había una pareja de esquimales visitando el piso piloto.

Entonces lo supe: me había infectado por el aire acondicionado y me había salido una urbanización en la chepa. Y con la mala suerte que tengo, seguro que está fuera de ordenación, llegan los de Urbanismo y me lo derriban.
Para que luego digan que el coronavirus no ha salido de un laboratorio. En cuatro telediarios se ha convertido en promotor y se ha dedicado a construir ilegalmente.

Verán cómo en unos días más ha aprendido a untar a concejales y que se hace el loco a la hora de pagarme mi comisión del 5%. Malditos chinos.


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