Es cierto que con esto de la “nueva normalidad” uno se da cuenta de que hay muchas cosas que han cambiado, porque he estado con mis muy alegres compañeros tomándome unos espetos en la playa y me he dado cuenta de que los camareros ignoran a los clientes más que antes. Es que con esto de la “marca Marbella” no dejamos de superarnos.
Porque yo temía que, con eso de que este verano casi no hay turistas y de que la cosa no está malita sino peor, se perdiera el carácter agrio del sector servicios, y que lo de someter al visitante al tradicional maltrato pasara a la historia. Pues me equivocaba, y reconozco haber dudado de nuestra capacidad para mantenernos firmes en nuestra actitud de no perdonar a aquellos que vienen a gastarse su dinero en nuestros destinos turisticos.
Fue por eso que, nada más llegar al chiringuito, me tranquilizó que el camarero nos advirtiera de que nos diéramos prisa en pedir porque el cocinero era como el AVE, no espera a nadie. Además, al poner los cubiertos asegurando que él estaba mejor en el ERTE, admito que me proporciono cierta tranquilidad el saber que seguimos siendo tal como éramos.
Aunque sí percibí que el sector se había esmerado con los idiomas; había una familia norteamericana a la que el camarero gritaba con empeño para ver si lograba que se enteraran de que lo del arroz negro no tiene nada que ver con el follón que se ha montado con el racismo en Estados Unidos. Es que cuando un turista no conoce nuestra lengua, lo mejor es pegarle voces para que lo entienda.
Bueno, y lo de la smart city. Eso sí que se nota, que pedimos la cuenta, el camarero le da a cuatro botones de la tablet y nos entrega la de una mesa de un restaurante de San Millán de la Cogolla.
Los espetos, para ser honestos, buenos. Las sardinas, frescas; sin embargo uno de mis muy alegres compañeros, que es un tanto tiquismiquis la verdad, preguntó si no estaban poco hechas. Inmediatamente una de las sardinas le pidió que por favor no dijera nada que el camarero tenía muy mal carácter.
Me di cuenta de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se equivoca, la "nueva realidad" no ha podido con nosotros.
Ratio: 5 / 5
Comentarios potenciados por CComment