Los militares que han dado el golpe de Estado en Mali pretenden permanecer hasta 3 años en el poder
Nacional
La situación en Mali se complica por la intención de los militares golpistas de prolongar su permanencia en el poder hasta tres años y suspenderse la reunión prevista para ayer con la CEDEAO al no haber sido convocado el Movimiento 5 de Junio, artífice de las protestas contra el derrocado presidente Boubacar Keita.
Según ha informado el Departamento de Seguridad Nacional (DSN), días después del golpe de estado en Mali y de la renuncia del presidente del país Ibrahim Boubacar Keita (IBK), una misión de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) se desplazó a Bamako —del 22 al 24 de agosto— para reunirse con miembros de la junta militar, que ha tomado el poder bajo el autodenominado “Comité Nacional de Salvación del Pueblo” (CNSP) —actualmente liderado por el coronel Assimi Goita—, así como con el ex presidente del país y su primer ministro, detenidos por los insurrectos militares.
En principio, las negociaciones se han centrado en acordar el periodo de transición, así como en intentar la liberación de todas las autoridades detenidas. Según Goodluck Jonathan, ex presidente nigeriano y jefe del equipo mediador de la misión de la CEDEAO, se han conseguido avances, pero persisten importantes desacuerdos, en especial respecto a la posible intención del CNSP de prologar el periodo de transición durante tres años: una extensión que tanto la CEDEAO como el resto de la comunidad internacional consideran excesivo. En relación a la situación del ex presidente Keita, acordaron aliviar las condiciones de su detención, pero sin atender a la petición de que fuese liberado; al tiempo que el propio Jonathan declaró que el IBK «nos ha dicho que ha renunciado, que no se le ha obligado a hacerlo y que no quiere volver a la presidencia».
Los jefes de Estado y de Gobierno de la CEDEAO pretendían mantener una reunión por videoconferencia ayer sábado para tratar la situación de Mali, que finalmente fue suspendida al no haber sido convocado el Movimiento 5 de julio (M5-RPF), artífice de las manifestaciones contra el depuesto presidente Keita.
El coronel Assimi Goita ha asumido ya las funciones de jefe de Estado.
Previamente, el pasado día 18, la CEDEAO había decidido cerrar todas las fronteras de sus países miembros con Mali, así como suspender todas las relaciones económicas, financieras y comerciales con el país, hasta que se reinstaurara el orden constitucional. Durante esta reunión, se vaticina que los mandatarios decidan sobre el mantenimiento, la supresión o el fortalecimiento de las medidas coercitivas para forzar el regreso del poder constitucional.
El pasado viernes 21 de agosto, tuvieron lugar las últimas movilizaciones convocadas por el Movimiento 5 de Junio - Agrupación de Fuerzas Patrióticas (M5-RFP), que transcurrieron sin incidentes, con claras muestras de apoyo a la junta militar y alentadas por la euforia tras la renuncia del ex presidente IBK.
Durante su proclama ante la multitud concentrada en las calles capitalinas, el imam salafista Mahmoud Dicko —ideólogo del M5-RFP— manifestó que «volvía a su mezquita», puesto que su misión de hacer oposición al antiguo régimen había terminado. Sin embargo, y a pesar de ser el miembro más visible de la coalición opositora, no es su único líder y tampoco tiene el monopolio de sus partidarios, por lo que no está en su mano decidir el futuro de este movimiento. Por otro lado, en las últimas horas, Dicko ha advertido a los militares que no tienen carta blanca si pretende prolongar el plazo del periodo de transición.
Por su parte, el portavoz del CNSP, el coronel Ismael Wagué, ha declarado que no se tomará ninguna decisión respecto a la transición en el país sin una consulta masiva a la población maliense. De esta manera, pretende desmentir las informaciones que confirman que se habría llegado a un acuerdo de transición que duraría 3 años y que estaría presidido por Mahamane Toure, quien fue jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas hasta 2016 y, desde entonces, embajador en Níger.
En cuanto a la situación del presidente Ibrahim Boubacar Keita, el 27 de agosto los líderes del golpe de Estado en Mali informaron de que ya había regresado a su domicilio en Bamako, donde sigue custodiado por fuerzas de seguridad. La liberación del presidente era una de las primeras exigencias de la CEDEAO, que seguirá siendo el interlocutor principal con la junta militar para devolver, cuanto antes, el orden constitucional al país. Al respecto, el mediador de la CEDEAO —el ex presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan— ha señalado que informó a los líderes militares de que «lo aceptable era un Gobierno Provisional, encabezado por un oficial militar civil o retirado, que duraría seis o nueve meses, y un máximo de 12 meses», y no los tres años que, según él mismo indicó, pretenden los militares insurrectos.
Por último, el CNSP ha dado un paso más para consolidar la nueva jefatura del Estado tras el golpe militar. Así, ha promulgado una Ley Suprema para que el coronel Assimi Goita —como presidente del Comité y líder de los militares insurrectos— asuma las funciones de jefe de Estado. Según señala el texto, Goita debe sentar las bases del Estado de Derecho, además de dotar al país de los órganos de transición. Así mismo, esta Ley garantiza la prevalencia de la Constitución de 1992, pero cuando esta no sea contraria a la propia Ley, y tan solo hasta que se apruebe una “Carta para la Transición”.
Misiones internacionales en Mali
Sobre el terreno, la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de Naciones Unidas (MINUSMA), con más de 12.000 efectivos, continúa prestando protección y asistencia a la población del norte y centro del país frente a la amenaza del terrorismo yihadista, cada vez más extendido por toda la región.
Por su parte, la Unión Europea ha decidido suspender temporalmente las actividades operativas de las misiones EUTM y EUCAP Sahel Mali. En la reunión informal de ministros de defensa de la UE celebrada el 26 de agosto, Mali fue uno de los temas centrales. En su comunicado, el Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, subrayó que «nuestras misiones civiles y militares en Mali siguen allí y volverán a trabajar lo antes posible», además de apoyar los esfuerzos de la CEDEAO para buscar una solución de acuerdo con las aspiraciones del pueblo maliense.
En cuanto a Francia, ha anunciado que mantiene su operación Barkhane en el país y que las fuerzas especiales francesas y estonias de la Task Force Takuba ya han llevado a cabo sus primeros entrenamientos y ejercicios conjuntos en Gao. El Gobierno francés cree que esta suspensión temporal de las misiones militares podría dar al traste con todo lo logrado en la lucha contra los grupos yihadistas que se mueven por el país.
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