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Sanidad se acuerda del tabaco en la pospandemia mientras Hacienda sigue siendo la gran beneficiada por su consumo

Nacional

Jueves, 2 de Julio de 2020 - 20:05 h

Una vez pasado el cofinamiento y el punto álgido de la pandemia, el documento señala nuevos riesgos asociados a fumar y vapear. Además de los daños a la salud, la manipulación de la mascarilla y el contacto de los dedos con la boca tras tocar los cigarrillos podrían actuar como transmisores del COVID-19. Hacienda, la gran beneficiada de la brutal carga fiscal del tabaco, guarda silencio.

La Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud se ha acordado del tabaco cuando lo peor de la pandemia ha pasado, al menos por el momento. Esta comisión ha aprobado hoy por consenso el "Posicionamiento en relación al consumo de tabaco y relacionados durante la pandemia por la COVID-19", sin que el Ministerio de Hacienda haya abierto la boca ante un producto del que es el gran beneficiario vía impuestos.

En dicho documento se hace hincapié en los nuevos riesgos asociados al acto de fumar y vapear. Además de los daños a la salud que conlleva el tabaco, la manipulación de la mascarilla y el contacto de los dedos con la boca tras tocar los cigarrillos podrían actuar como transmisores del COVID-19.

Además, el texto subraya que dicho acto lleva consigo la expulsión de gotitas respiratorias y que estas "pueden contener carga viral y ser altamente contagiosas" junto con "el factor de relajación de la distancia social de seguridad".

Por ello, recomienda seguir medidas especiales de higiene en relación al consumo de productos del tabaco y relacionados. Así, en general, indica que "debe evitarse su consumo en ambientes comunitarios y sociales" especificando que "en caso de realizarse, sea en espacios separados abiertos, extremándose las medidas de higiene personal de quien consume, con lavado de manos previo y posterior a la manipulación de los productos y utensilios empleados".

El documento se refiere de manera específica a las pipas de agua "cuya utilización compartida se encontraba prohibida durante las fases 1, 2 y 3 del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad en función a lo establecido en la letra f) de los artículos 16 y 19 de las respectivas órdenes ministeriales".

Esto resulta también indicado en la actualidad teniendo cuenta las recomendaciones generales de higiene para evitar la transmisión de la COVID-19. Sobre este consumo ya hay algunas comunidades autónomas que están desarrollando, de forma complementaria, su propia normativa.

Factor de riesgo

El documento recuerda que está demostrado que el consumo de tabaco, en cualquiera de sus formas, empeora el curso de las enfermedades respiratorias y es, por tanto, un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, oncológicas, así como para la diabetes, entre otras patologías.

En cuanto a la relación entre fumar y la progresión de la COVID-19, "la evidencia actual nos indica que fumar se asocia con su progresión negativa y con resultados adversos".

En esta misma línea, el texto informa de que la OMS advierte de que "hay una creciente evidencia de que el consumo de cigarrillos electrónicos produce efectos secundarios en los pulmones, corazón y vasos sanguíneos, y ello podría aumentar el riesgo de complicaciones severas por la COVID-19".