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Las partes siguen sin ponerse de acuerdo sobre el futuro de Mali

Internacional

Lunes, 14 de Septiembre de 2020 - 19:03 h

Entre los días 10 y 12 de septiembre, tuvo lugar una nueva ronda de consultas nacionales sobre la transición política nacional convocada por el Comité Nacional de Salvación del Pueblo (CNSP) —denominación adoptada por la junta militar que lideró el golpe de estado del 18 de agosto—, que contaron con la participación de actores regionales, nacionales y de la diáspora maliense.

El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha informado hoy de que la primera fase de estas consultas del CNSP —que pretende acordar los términos de referencia para la transición política— tuvo lugar el pasado día 5. Al finalizar la jornada, un comité de expertos presentó al CNSP un documento que incluye la hoja de ruta, la arquitectura y los órganos de transición, así como los estatutos que regirán este proceso político. Esta primera mesa de diálogo, prevista inicialmente para el sábado 29 de agosto, fue pospuesta «por motivos organizativos» según la junta militar; pero subyacía el malestar del Movimiento 5 de junio-Agrupación de Fueras Patrióticas (M5-RFP) —aglutinador de todas las protestas sociales antes de producirse el derrocamiento del presidente Keïta— por no haber sido convocado. Para solventar esta controversia, las dos partes —el CNSP y el M5-RFP— habrían mantenido una reunión a puerta cerrada para tratar de llegar a un entendimiento respecto al proceso de transición.

Por el contrario, el CNSP sigue sin contar con la Coordinadora de los Movimientos del Azawad para estas conversaciones nacionales, a pesar de que representa a gran parte de las organizaciones tuaregs. La Coordinadora es firmante del acuerdo de paz de Argel de 2015, cuya implementación está prácticamente paralizada.

Finalmente, y a pesar de que el CNSP anunciara de que se habían llegado a acuerdos tangibles durante las jornadas de consulta, el M5-RFP ha rechazado el documento final leído en la ceremonia de clausura porque no se ajustaba a las deliberaciones resultantes de los trabajos de los distintos grupos. Más en concreto, y a pesar de estar de acuerdo con al periodo de transición acordado (18 meses), no aceptaban que —como señala el CNSP— «el presidente pueda ser civil o militar»; pues exigen —como el resto de la Comunidad Internacional— tanto el presidente como el primer ministro sean civiles. Además, el M5 denuncia que no se han abordado otros muchos asuntos referidos, especialmente, a la estructura y órganos que deben dirigir la transición.

CEDEAO: principal mediador en Mali

Por su parte, los jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) siempre han defendido un periodo de transición más corto de los tres años propuestos inicialmente por el CNSP. Durante la cumbre extraordinaria del pasado 28 de agosto, acordaron que Mali debía contar con un gobierno de transición liderado por civiles por un periodo de 12 meses, que debía concluir con unas elecciones presidenciales. Asimismo, durante la 57 sesión ordinaria de la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno, celebrada el pasado 7 de septiembre en Niamey (Níger), reafirmaron sus propuestas para revertir el orden constitucional en el país y, con este propósito, instaron a la junta militar a designar, antes del 15 de septiembre, a los dirigentes civiles que liderarán la transición política.

Por el momento, los miembros del CNSP no se han pronunciado sobre esta propuesta, pero todo se complica debido a la actual fricción que impera entre el CNSP y el M5. Además, también los representantes del M5-RFP subrayan que, frente al requerimiento de la CEDEAO, «la elección de los líderes de la transición no debe ser una carrera a contrarreloj».