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El Gobierno de Pedro Sánchez comienza el año subiendo los impuestos que más castigan a las economías precarias

Nacional

Domingo, 2 de Enero de 2022 - 13:20 h

A la subida del peaje de las autopistas en régimen de concesión un 2%, se suma la de la cuota de autónomos en 8 euros, la del precio de la bombona de butano, la electricidad, por supuesto el del tabaco y el de cervezas y vinos, las bebidas más populares a nivel nacional por ser las económicamente más accesibles.

El Gobierno "progresista" formado por el PSOE y Unidas Podemos no ha tenido reparo en comenzar el año incrementando la presión fiscal sobre los españoles que viven más en precario, aumentando los impuestos y precios a aquellos productos y servicios de uso más generalizado y que pagan en iguales condiciones los más y los menos privilegiados.

De entrada, las autopistas de peaje estatales bajo concesión subirán este 2022 un 2%, lo que unido a los problemas logísticos creados por la pandemia a nivel mundial, permite prever una aumento de precio para el ciudadano de todos aquellos productos que viajan por carretera.

La electricidad y el gas seguirán subiendo, víctimas del proceso especulativo creado y protegido con extraña vehemencia por la Comisión Europea, que obliga al usuario final a pagar un precio tan inflado como ficticio por la electricidad que consume.

Los autónomos no se libran

El Gobierno, ajeno a la precariedad económica creada por la pandemia en el sector, decide también subir 8 euros la tarifa de autónomos a pesar de que son cientos de miles los que siguen con la actividad a medio gas, comenzando por el sector servicios.

También aumenta el impuesto de matriculación para uno de los escasas industrias nacionales  que aún conservamos, a pesar del daño que el covid y la criminalización de los combustibles fósiles por parte de la Unión Europea está haciendo a este importante sector en España.

Tabaco, cerveza y vino

Las "estrellas" preferidas por todos los gobiernos a la hora de cargar de impuestos al ciudadano medio, también suben de precio: el tabaco y el alcohol, aunque limitado en este segundo caso a las cervezas y a los vinos, las bebidas que, por ser de precio más baratos, son las más consumidas entre las clases medias y las menos privilegiadas en España.

El Gobierno de Pedro Sánchez siempre ha sido propenso a utilizar la imposición indirecta, la más injusta pues grava por igual y en la misma cantidad a todos los ciudadanos independientemente de su nivel de ingresos, a la hora de aumentar la recaudación fiscal.

Más pobres tras la subida de sueldos y pensiones

Si bien es cierto que Sánchez sube este año el sueldo de los funcionarios, las pensiones y el Ingreso Mínimo Vital, este aumento de la voracidad fiscal del Estado, más la inflación desbocada al 6,7% hace que, en el saldo final, ambos colectivos pierdan capacidad adquisitiva a pesar de ver aumentados sus ingresos. En resumen, que se empobrezcan.

El aumento de la fiscalidad que más castiga a los ciudadanos menos favorecidos mientras no se tocan los impuestos de las grandes fortunas, capitales y grandes corporaciones, mantiene el tradicional esquema del régimen tributario español de cargar el principal del gasto público sobre la inmensa mayoría de los nacionales menos privilegiados, a la vez que apunta a lo que ya advirtieron a Sánchez todos los organismos financieros y económicos nacionales e internacionales: que los Presupuestos Generales de 2022 recién aprobados son irreales y, por tanto, papel mojado.

Madariaga


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