Opinión

La primera víctima de esta guerra

Tras soportar con estoicismo la cantidad de estupideces y flagrantes mentiras que los grandes medios de comunicación están contando sobre la guerra de Ucrania, no es mal momento para aclarar algunos aspectos sobre las sandeces que llevamos casi dos meses escuchando en televisiones y periódicos nacionales que, bien por incompetencia bien por dinero, se han convertido en un exponente de libro de las llamadas “fake news”.

Probablemente todo empezó con lo de la machacona repetición de todos esas grandes corporaciones mediáticas de que los rusos “podrían” -atentos a la forma verbal, demostración palmaria del periodismo cutre y mercenario- estar planteándose utilizar armas químicas en Ucrania.

Cualquier informador que no esté a sueldo de un tercero o que tenga una mínima idea de cómo funciona un arma química, sabe que son muy poco operativas en campos de batalla. Una cosa es envenenar con Novichok-5 a un exespía ruso que ha huido a Occidente y otra muy distinta es provocar bajas considerables entre el enemigo en un espacio abierto.

El arma química necesita un grado de concentración en el aire tan grande que hacen falta muchos litros o kilos por metro cuadrado para que su resultado táctico sea destacable. Su manejo y dispersión obliga a quien la usa a un enorme consumo de recursos propios para evitar que termine afectando a nuestras propias tropas. Además, el viento no entiende de bandos a la hora de transportar ese agente químico. Nadie con dos dedos de frente utiliza un arma química cuando la artillería convencional logra mejores resultados con muchos menos esfuerzos.

Como lo de la amenaza de las armas químicas no parece que caló demasiado entre la opinión pública europea, el siguiente episodio del sainete fue que la misma panda de cretinos que se pasan la vida pontificando sobre la información veraz mientras cobran de esos terceros interesados, apuntaron a que Rusia también se planteaba utilizar armamento nuclear en Ucrania.

No parece que la mayor parte de esos informadores "veraces y objetivos" tuvieran la más mínima idea de los efectos de un arma nuclear, ni del hecho de que una detonación de un arma estratégica de estas características no respetaría fronteras. La radiación tampoco.

A todos estos periodistas que se pasan el día con el micro contándonos lo malo que son unos y lo bueno que son otros, les recomendaría que hicieran sus deberes y que se enteraran también de la diferencia entre un arma nuclear estratégica y una táctica.

No os animéis chicos, cuando os enteréis de la diferencia entre una y otra comprenderéis que utilizar la segunda tampoco es una opción a tener en cuenta atendiendo a la capacidad de fuego convencional del ejército ruso frente al ucraniano.

No obstante, si desde Occidente seguimos insistiendo y acorralando a un ególatra como Putin, es posible que al final consigamos el desastre que parecemos estar buscando.

Vamos a dejar para la próxima entrega lo de las masacres de miles civiles, que los rusos se empeñan en enterrar en fosas individuales perfectamente alineadas, en vez de utilizar una simple excavadora para enterrarlos a todos juntos y ahorrarse el esfuerzo, pero lo cierto es que en esta guerra, más que en las anteriores, la primera víctima ha sido la verdad.

Rusos y ucranianos están mintiendo, desinformando sobre lo que está sucediendo. Eso es comprensible, pero que nuestros propios gobiernos nos sigan tratando como a gilipollas, escuece.


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