Opinión

Culpables de no serlo

Nuestro Gobierno sigue mezclando interesadamente churras con merinas en el tema de la incidencia del coronavirus y las vacunas, estableciendo una falsa relación directa y única entre el actual rebrote de contagios y el tanto por ciento de población no vacunada, con el objetivo de que los que sí lo están culpabilicen a los que no de poner en peligro el próximo puente de diciembre y las navidades.

En realidad, con mayor o menor crueldad, todos los gobiernos occidentales están utilizando la política de criminalizar a los que, por propia voluntad, prefieren no vacunarse poniéndose en riesgo solo a sí mismos. No hay que perder de vista que los vacunados pueden contagiarse y contagiar al igual que cualquiera que no lo esté.

Pero el principal objetivo de esta estrategia no es superar la pandemia, sino abaratar la sanidad.

Los grandes medios de comunicación, con todas sus estadísticas, tantos por ciento y gráficos sobre los índices de contagios hablan, esencial y reiteradamente, de niveles de hospitalización y culpan a los nuevos parias de Europa, a los no vacunados, de un posible nuevo colapso de la sanidad. La realidad del discurso es que, en términos económicos, los no vacunados somos más caros si enfermamos.

Como casi siempre, no se trata del bienestar de la gente, se trata de pasta.

Esta pandemia ha pillado al Gobierno español en medio del proceso de privatización encubierta de la sanidad pública y los no vacunados, al igual que los fumadores, hacemos el producto menos atractivo para esos fondos buitre que están abriendo hospitales y clínicas por todas partes.

Por otro lado, resulta interesante ver que, al igual que no hay medio de comunicación que se atreva a cuestionar el dogma de las vacunas, tampoco hay expertos que lo hagan. O si los hay, no aparecen en la tele. Eso a pesar de que son muchas las preguntas que los periodistas hacen a los que sí aparecen todos los días en nuestras pantallas a las que, de una u otra forma, responden que no lo saben.

No resulta tranquilizador ver que no hay disensión alguna en la comunidad científica o médica a nivel mundial sobre una enfermedad de la que sabemos tan poco. Matemáticamente es imposible.

Que las vacunas protegen de padecer los peores efectos de la enfermedad es obvio, pero solo durante unos 6 meses, a pesar de que sea un asunto al que nuestro opaco Ministerio de Sanidad evite responder con claridad.

La pregunta es si cada medio año vamos a tener que pinchar a toda la población -qué gran negocio para la no menos opaca industria farmacéutica- para recordarle a nuestro mapa genético lo que tiene que hacer.

Todo ello sin que nadie tenga ni idea de las consecuencias que tendrá en el futuro lo de estar alterando nuestro código genético cada poco tiempo.

Y estas consideraciones dejando en el tintero otras como la de lo sorprendente que resulta que, tras la primeras y escasas muertes de personas después vacunarse, y tras tantos millones de dosis inyectadas, no se haya vuelto a producir ningún otro caso. No menos sorprendente es cómo, después habernos gastado miles de millones de euros de dinero público europeo para que las farmacéuticas desarrollaran las vacunas, la vacuna de la otrora poderosa Astrazéneca haya casi desparecido del mapa y solo se oiga hablar de Pfizer y Janssen.

Dejo para otra ocasión lo de plantear ese inquietante futuro en el que un poder cada día más absoluto margina a casi 4 millones de españoles solo por ejercer su derecho a decidir. Y todo apunta a que, como ha hecho Austria, nuestros déspotas, también terminarán forzando el confinamiento de esos "disidentes". Privando de libertades y de derechos a ciudadanos que no han cometido ningún delito. Y este siempre ha sido el germen de la rebelión.


Valora este artículo
(0 votos)

Comentarios potenciados por CComment

Más en esta sección de Opinión

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Utilización de "cookies"

En general, las cookies son archivos que se guardan en su navegador con diversos propósitos conteniendo parámetros y datos relativos a las webs que visita, pudiendo ser recuperados posteriormente por las mismas en el momento de volverlas a visitar.

Sietediasmarbella.com utiliza estas cookies asociando únicamente el navegador de un ordenador anónimo determinado y no proporcionan ni guardan por sí mismas ningún dato personal.

Sietediasmarbella.com no lee los archivos cookie creados por otros proveedores o sitios web y sólo almacena preferencias relacionadas, por ejemplo, con el navegador, visualización de la web o idioma seleccionado (en su caso), con el único propósito de facilitar la navegación a sus visitantes.

Para su información, el usuario siempre tiene la opción de configurar su navegador para ser avisado en pantalla de la recepción de cookies en cada momento, e incluso para impedir el almacenamiento de cookies en su disco duro. Puede consultar la ayuda de la configuración de la privacidad de su navegador para saber cómo hacerlo.

Para utilizar sietediasmarbella.com, no es necesario que el usuario permita la instalación de las cookies, pero ciertas funciones y facilidades podrían no estar disponibles.