Opinión

De sentido común

Comercios cerrados en calle Huerta Chica, en el Casco Antiguo de Marbella.

O el mundo ha cambiado, o ha sido España la que lo ha hecho. En la actual situación de emergencia que estamos viviendo con la pandemia, no dejan de sorprenderme la mayor parte de las decisiones que están tomando los representantes de las diferentes administraciones, sin importar la ideología de la que sean culpables.

Durante mi juventud trabajé en diferentes países donde las cosas estaban realmente jodidas, en guerra, con brotes epidémicos o bien con ambas cosas a la vez. Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, las decisiones que tomaban los gobernantes o líderes eran previsibles. Estaban basadas en el sentido común y, siempre con sus flecos de especialidad, era relativamente fácil saber qué iban a ordenar a la población teniendo en cuenta cómo estaban las circunstancias en cada sitio.

Ninguna autoridad, legítima o fáctica, animó a los sierraleoneses a viajar libremente por el país con un brote de ébola. Lógico, ¿verdad?

Pues aquí en España parece que tenemos ese chip fastidiado y todas las administraciones, tanto locales, autonómicas como nacional, continúan con la irracionalidad de pretender mantener la actividad económica mientras se obliga al ciudadano a limitar su existencia a su faceta de abeja obrera, como sujeto fiscal. Sin embargo, terminada su jornada laboral, a través de la represión normativa y policial, ese mismo poder público le obliga a dejar vacía la calle, a permanecer en su casa.

Además, tan estúpida esquizofrenia pandémica, va acompañada de constantes referencias a la imposible garantía de una “total” seguridad sanitaria. El mejor ejemplo de esa memez es la paradójica alegría que ha provocado entre nuestros gobernantes el que países europeos donde se han disparado los contagios, permitan ahora a sus nacionales viajar libremente a Canarias, donde precisamente la pandemia tiene hoy una incidencia mínima.

Aún no me queda claro si nuestros representantes son tan ineptos como parecen o cobran por fingirlo.

Todas las administraciones se pasan el día publicitando las medidas que articulan para ayudar a sectores tan castigados como la hostelería y otros en los que la mayoría son autónomos y pymes; paralelamente vomitan confusas normativas que inevitablemente implican hundirlos económicamente. Bares, restaurantes y pequeño comercio son buena prueba de ello. Recomiendo a los residentes en Marbella que se den una vuelta por el Casco Antiguo y podrán contemplar los pecios de aquellos comercios que no han sobrevivido al temporal.

Ahora, en el zénit de la máxima estupidez de lo público, el presidente del Gobierno quiere barra libre para los excesos de poder sin control parlamentario durante 6 meses, a la vez que presenta un anteproyecto de Presupuestos Generales que pretende garantizar una España subvencionada y económicamente quebrada a cambio de docilidad social.

El vicepresidente Pablo Iglesias debe estar feliz, esto se parece cada vez más al "paraíso" de la dictadura soviética.

Sin embargo, el sentido común nos indica con claridad que nada de esto va a funcionar.

No es posible mantener la actividad económica y la seguridad sanitaria a la vez. No es posible controlar los contagios mientras haya movilidad; el covid no distingue a la hora de contagiar, le da igual que estés en una terraza o que vayas al trabajo. No es posible salvar los servicios en un país de servicios cerrando los locales, ni evitar los rebrotes en Canarias con aviones lanzando contagiados de toda Europa sobre las islas. No es posible subvencionar a toda la población para que sobreviva sin molestar con el fin de mantener el actual statu quo en el poder; no tenemos dinero para pagarlo y Europa no va a permitirlo.

La actual dinámica del poder, con sus constantes contradicciones y ocurrencias, infantiles peleas internas, prohibiciones torpes y sin sentido, y su absoluta falta de lógica para combatir la pandemia, está empujando a la población hacia la sublevación. Y eso también es de sentido común.

Por desgracia no tengo la respuesta para ese equilibrio perfecto entre actividad económica y garantía sanitaria, posiblemente la solución sea optar por una u otra. En estos momentos, sin embargo, no tenemos ninguna de las dos y está claro que solo la vacuna solucionará el problema. Como bien sabe China. Es de sentido común.


Valora este artículo
(1 Voto)

Comentarios potenciados por CComment

Más en esta sección de Opinión

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Utilización de "cookies"

En general, las cookies son archivos que se guardan en su navegador con diversos propósitos conteniendo parámetros y datos relativos a las webs que visita, pudiendo ser recuperados posteriormente por las mismas en el momento de volverlas a visitar.

Sietediasmarbella.com utiliza estas cookies asociando únicamente el navegador de un ordenador anónimo determinado y no proporcionan ni guardan por sí mismas ningún dato personal.

Sietediasmarbella.com no lee los archivos cookie creados por otros proveedores o sitios web y sólo almacena preferencias relacionadas, por ejemplo, con el navegador, visualización de la web o idioma seleccionado (en su caso), con el único propósito de facilitar la navegación a sus visitantes.

Para su información, el usuario siempre tiene la opción de configurar su navegador para ser avisado en pantalla de la recepción de cookies en cada momento, e incluso para impedir el almacenamiento de cookies en su disco duro. Puede consultar la ayuda de la configuración de la privacidad de su navegador para saber cómo hacerlo.

Para utilizar sietediasmarbella.com, no es necesario que el usuario permita la instalación de las cookies, pero ciertas funciones y facilidades podrían no estar disponibles.