Por Fin
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Milton

El maître

Como es tradición, hace unos días celebré la comida navideña de empresa, actividad que no es únicamente lúdica sino una herramienta fundamental para mantener el espíritu de equipo y la solidaridad entre todos los empleados, sin importar el precio del evento o ágape.

Llamé para hacer la reserva a un restaurante de los de nivel, de esos de la Guía Michelín, con estrellas y cometas, porque para mi equipo lo que haga falta, sin cicatería ni cutreríos. Le dije al maître que era para una comida de empresa de un comensal.

No me entendió y le insistí, sí, sí un comensal. Correcto amigo, de empresa, pero mi empresa es unipersonal y solo trabajo yo, y no mucho. Antes había más gente pero los despedí a todos para no pagarles el aguinaldo ni la comida de Navidad.

El maître seguía sin entenderlo muy bien, probablemente porque era lego en cuestiones empresariales y macroeconómicas. Le expliqué que mi estrategia de mercado había consistido en quedarme solo con los mejores en plantilla, subiéndoles mucho el sueldo a pesar de que no le dieran un palo al agua, y solo yo cumplía los requisitos del puesto. Hoy día encontrar profesionales de nivel no resulta tarea fácil.

Me contestó que entonces lo que yo en realidad quería era una reserva normal y corriente para una sola persona. Ahí ya me dolió porque lo de tener algún problema con la gente del trabajo va con el sueldo, pero que venga alguien de fuera a intentar minar el espíritu de equipo, molesta.

Finalmente decidí no hacer la reserva en ese sitio, que a los maîtres de los restaurantes estrella Michelín se les sube el carguillo y se creen que pueden tomar decisiones que afectan a la dirección de un holding.

Como decida embarcar a mi empresa en el mundo de la restauración, el listo este va a ser el primero en ir a la calle. Palabrita.

No obstante, admito que tengo parte de culpa porque, si en vez de querer innovar y de ser generoso con la plantilla, hubiera seguido como siempre, realizando el evento aquí en las Tierras Altas, con el menú de Navidad de todos los años de kebab, patatas fritas y lata de cerveza a 6,50, seguro que acierto.

A veces peco de esnob.


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