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Milton

La vuelta al cole

Bien, este es uno de esos momentos en los que los padres necesitan a un profesional ante la vuelta al cole de los más pequeños. No se preocupen, estoy aquí para ayudar y resulta obvio que los que tienen hijos necesitan de mi consejo.

Lo digo porque como yo no los tengo, ni falta que me hacen, soy la opinión más ecuánime, objetiva y distanciada del problema que puedan encontrar para aconsejarles en estos difíciles momentos en que los más jóvenes vuelven a las aulas.

Inicialmente hay que superar el difícil momento de dejarlos el primer día a las puertas del cole. Allí, solos, tras todo un verano dándole el coñazo a todos los adultos, inermes ante los compis de clase que les harán bulling y ante los profes que pasarán de ellos, es posible que rompan a llorar. Sé que es duro para los papás y mamás, pero sean fuertes y hártense de reír en su cara. Si les cuesta, no olviden los madrugones de lunes a viernes, los 400 euros anuales entre uniformes, libros, cuadernos y bolis, la pasta en gasolina de llevar y traer en su carísimo último modelo de SUV 4x4, que no sabe conducir ni puede pagar, a tanto ser tan económicamente improductivo como caro. Piensen en lo injusto que siempre resulta que la profesora de inglés de su vástago de cinco años tenga esas curvas vertiginosas y él, desagradecido impenitente, no sepa apreciarlo.

No olviden a los compañeros de clase de sus hijos, aquellos que en su edad adulta no terminen en la cárcel, huidos de la justicia o que no decidan cambiarse de sexo con cargo a la Seguridad Social, serán sus amigos para toda la vida. Puede que hasta le paguen alguna fianza, los amigos del cole son para siempre. Al menos hasta que te conceden el tercer grado.

No olviden que existe una alta probabilidad de que la que hoy es compañera de pupitre de su hijo, termine en el futuro siendo su esposa. Una santa mujer que le admire y ame con fidelidad y generosidad, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza. Eso es casi tan común como que Pedro Sánchez le conceda una entrevista a una radio que no sea la SER. De lo más habitual.

Porque, aunque muchos padres no se lo han planteado, lo del primer día de cole es casi tan importante como el periodo de instrucción en la mili: se sufre, pero endurece las conciencias y las almas. Y nos conduce a las palabras de ese gran filósofo que era Sam Trautman, oficial superior del bueno de John Rambo, que siempre decía, "mis chicos comen cosas que harían vomitar a una cabra" (Rambo. Parte 1ª, la auténtica, las otras son mariconadas). Claro que ni Johnny ni el coronel Trautman han visto lo crecidas que están últimamente las cabras, que les das la mano a los animalistas y pasa lo que pasa.

Y, como último consejo a los papás de colegiales, recuerden que si cuando su pequeño está en párvulos alguna compañera le propone algo inmoral, ilegal o que engorde, que tenga en cuenta la inflación a la hora de determinar el precio adecuado al servicio ofrecido, que en esto está pasando como con lo del cambio de la peseta al euro y hay mucho redondeo.

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