Imprimir esta página

Milton

Vacunas y vietcongs

Pues aunque esté muy de moda, no se crean que lo del diálogo y el consenso, del que tanto hablan nuestros políticos a la hora de tomar decisiones, es siempre la mejor fórmula. Porque ya saben lo que pasa cuando uno se pone en plan demócrata y empieza a reconocerle derechos al pueblo: A los cuatro días los vietcongs paseándose por tu barrio.

Lo de que todo el mundo tenga voz en los temas que le afectan está muy bien. Por respeto se debe escuchar a todos. Hacerles caso, no.

Más aún, lo del diálogo y el consenso va contra natura. En qué reportaje de National Geographic han visto al león preguntándole a la linda gacelilla si desea ser devorada. O piensen en qué habría sucedido si el invicto caudillo hubiera preguntado a las tropas si les apetecía cruzar el Ebro. Pues lo mismo.

El mando ni se divide ni se discute, por eso en todos los ejércitos desobedecer una orden es siempre motivo de fusilamiento al amanecer. Algo que, por cierto, siempre he considerado un despilfarro innecesario de munición, cuando puedes lograr el mismo fin con una sola bala, con el astil de un pico, con el tenedor de trinchar el pavo de Navidad o, incluso, con los mejores temas del rapero encarcelado Pablo Hásel.

No obstante, como también he defendido anteriormente, lo de que sea al amanecer me parece innecesariamente cruel. Encima de darte matarile, te obligan a madrugar. Con lo mal que sienta.

Fíjense en el follón que hay con lo de las vacunas, solo porque todo el mundo tiene voz y voto en el asunto.

Si por mi fuera, la cosa estaría clarísima: por razones tácticas y estratégicas, el primero en recibir la vacuna sería yo. De esta forma evitaríamos el peligrosísimo vacío en la jerarquía de poder que se produciría si el amado y carismático líder cayese enfermo.

Lógicamente, en segundo lugar, solo se vacunarían el número necesario de valkirias exuberantes para garantizar la perpetuación de la especie. Siendo yo el único varón vacunado, bastaría con inmunizar a varios cientos de miles de ellas. No por motivos guarrunos, sino para asegurar que se mantiene la pluralidad de opiniones, el diálogo, el consenso y eso.

También habría que vacunar prioritariamente a los accionistas de Cruzcampo, por la permanencia de aquellos grandes avances que han convertido al ser humano en la especie más desarrollada del planeta, a pesar del fútbol.

¡Ah! Casi se me olvida, y a Luis Bárcenas, al que, una vez vacunado y después de ver lo que ha liado, le daría una libreta, un boli y lo pondría al frente del Banco Central Europeo. No sé si iba a funcionar, pero seguro que iba a ser una hartá reír.

Ésta es la forma de ejercer el mando. No hay otra. Fíjense en los vecinos de Galapagar, un sitio tan del mismo Madrid, con esa gente tan chic y tan ideal; pues se ablandan un poco, se ponen dialogantes cuatro ratos y ya se les ha llenado el pueblo de podemitas. Qué vulgaridad.

Y aunque les parezca que esto no tiene nada que ver con el plan de vacunación, es lo mismo que ya dijo el bueno de Rambo: "Malditos vietcongs, están por todas partes".

Comentarios potenciados por CComment