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Domingo, 11 de Febrero de 2024

A poca gente se le escapa que, en España, hasta que no empezamos a sumar muertos, nadie ve al rey desnudo. El asesinato de dos guardia civiles en Barbate a manos de los cárteles del narcotráfico del Campo de Gibraltar no es una excepción. Sin embargo, la endémica pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez plantea algunas dudas preocupantes.

Tras la muerte de los agentes y con otro gravemente herido aún en el hospital, las asociaciones profesionales del Instituto Armado han vuelto a preguntarse ante las los medios de comunicación por qué en 2022 el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, disolvió sin explicación alguna la unidad más operativa contra el narcotráfico que tenía la Guardia Civil en el Estrecho. Los 150 agentes más especializados en la materia fueron condenados al ostracismo cuando, sorprendentemente, estaban consiguiendo resultados excepcionales en la lucha contra el tráfico de drogas procedente de Marruecos.

El Gobierno de Pedro Sánchez, siguiendo su habitual dinámica, legisló para prohibir las “gomas”, ahora llamadas “narcolanchas”, aún siendo conscientes de que nadie iba a obligar a aplicar otra ley vacía de contenido. La fiscal antidroga de Cádiz, Ana Villagómez, ha dicho textualmente que las narcolanchas “campas a sus anchas” y que se utilizan tanto para el tráfico de drogas como de inmigrantes.

Sorprende la pasividad del ministro del Interior y del presidente del Gobierno ante una tragedia que lleva años siendo anunciada tanto por las Fuerzas del Orden como por miembros del Poder Judicial.

Bien, si metemos todos estos datos en una coctelera y le añadimos que todos sabemos que de Marruecos no sale un gramo de hachís -ni un inmigrante ilegal- sin que la máxima autoridad del país lo permita, y lo sazonamos finalmente con el hecho de que la actitud de Pedro Sánchez hacia el supuesto “reino amigo” cambió radicalmente desde que Mohamed VI le pilló información comprometedora espiándole el teléfono con el programa Pegasus, lo que parece de sentido común es que ni nuestro presidente ni el ministro del Interior nos está contando toda la verdad acerca de qué es lo que compromete tanto a Sánchez como para que el Gobierno esté maniatado y que el propio presidente sea un rehén de una potencia extranjera.

Eso es lo que necesitamos que el Gobierno confiese si queremos de verdad saber por qué murieron esos guardias civiles y quién los mató.


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