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Milton

Lo que estoy aprendiendo

Lo que estoy aprendiendo con los insurrectos catalanes, que jamás se me habría ocurrido a mí lo de proclamar la república y estar dispuesto al exilio para no acabar en la trena.

Es verdad que su asuntillo es algo más complicado que lo mío, pero tenían que haberle visto la cara el otro día al dire de mi sucursal de Abarca y Devora Ltd. Bank cuando le expliqué que no iba a seguir pagándole al banco porque me iba a declarar república independiente, advirtiéndole además de que mi país no podía nacer sometido a la especulación bancaria. Por supuesto, le recordé el significativo ejemplo dado por el bueno de Carles, Puigdemont claro está.

Él me explicó que iba a dar un poco igual porque llevaba sin pagar desde que Massiel ganó Eurovisión y que, ya fuese como república o como Estado bananero, tenía las cuentas tan en rojo que hacía parecer solvente a Argentina, porque lo mío no se solucionaba ni con un corralito del tamaño de las fincas de la duquesa de Alba. Y que si pensaba ponerme en plan chulillo siguiera el ejemplo de Carles y cogiera las maletas.

Este hombre siempre tan negativo.

Obviamente le expliqué que ya había contemplado la posibilidad de partir hacia el exilio y que era esa la razón por la que había ido a verle. A ver si me podía apañar un crédito para los gastos del viaje y los de protocolo inherentes a los de una legación diplomática en el extranjero. Nada suntuoso, pero sí digno, como corresponde a cualquier representante del pueblo soberano.

La verdad es que no me dio el crédito y me despidió asegurándome que se estaba acordando de mi madre. Porque el dire siempre ha sido así, monárquico pero muy familiar.

Pero les digo una cosa, aunque no logré mis objetivos políticos y a pesar de que mi corazón grita “¡independencia!”, me alegró saber que Massiel ha vuelto a ganar en Eurovisión.

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