Milton

El descubrimiento

Casualmente la pasada semana estuve en Puerto Banús y confieso que, tras largos años de ausencia, me trajo gratos recuerdos lo de volver a aquellas tierras allende los mares donde viví tantas aventuras de juventud.

Porque nunca les he contado que yo fui el primero en descubrir Banús. Es cierto que otros habían estado antes, pero ninguno de ellos tuvo el espíritu pionero que caracteriza a los colonizadores.

Recuerdo como si fuera ayer aquel verano, cuando alcancé la playa de Levante y lo primero que hice fue clavar en la orilla el estandarte y, al grito de “¡por Castilla, por León y por las barras de Aragón!”, tomé posesión de aquellas tierras en nombre de Leroy Merlin. Es cierto que lo suyo habría sido hacerlo por Isabel y Fernando pero, por muy católicos que sean, los reyes no dan vales descuento ni tienen día sin iva.

Después, quitándome el yelmo, hinqué rodilla en tierra para dar gracias al Altísimo por haberme permitido conquistar nuevos mundos.

Más, en de pronto, me encontré rodeado por un nutrido grupo de indígenas que habían abandonado sus hamacas y los chiringuitos para aplaudirme y hacerme fotos. Para un pueblo siempre es inteligente saber cuándo se es conquistado.

Entregué cuentas y abalorios a las voluptuosas nativas que se encontraban tomando el sol en la playa, pero mi intención de confraternizar de modo civilizado para perpetuar la especie fue contestada con bárbara violencia. Ese día aprendí que todas las valkirias exuberantes saben pegar guantás en los piños, sean de las colonias o de la metrópoli.

Después, tal y como manda la tradición de los descubridores, nombré la tierra colonizada como Puerto Banús.

Había pensado ponerle Puerto Milton pero vi el cartel ese de “Bienvenido a Puerto Banús” y tampoco quise molestar a los indígenas. Ya saben cómo es esto de colonizar a infieles, si te pasas, se ponen en plan insurrecto, te montan una rebelión y ya no hay forma de hacer que paguen tributos e incluso llegan a no ver con buenos ojos la arraigada tradición colonizadora del derecho de pernada. Los pueblos indígenas son como son.


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