Milton

Ciclogénesis explosiva

Les digo una cosa, porque ustedes no entienden de meteorología, pero lo de la ciclogénesis explosiva que hemos padecido ha sido como pa bennos matao.

Y lo sé porque no es la primera que lo he sufrido mismamente en mi persona, ni tampoco ha sido la primera en la que he estado a punto de perecer.

Recuerdo de hecho hace solo unos meses que padecí uno de estos fenómenos de fuerza 4, que fue el número de platos de fabada que me tomé antes de empezar a sufrir los efectos de la ciclogénesis.

Los primeros indicios del fenómeno suelen aparecer por la noche, justo cuando uno se va a dormir, y se manifiestan en forma de atronadoras contracciones intestinales seguidas de una llegada de bajas presiones. Eso significa que las presiones se van hacia abajo hasta que terminan siendo liberadas de forma brusca y sorpresiva, como un viento huracanado capaz de provocar una devastación bíblica. Por esta razón se califica a este tipo de ciclogénesis como explosiva.

Hay que tener cuidado si uno tiene pareja, porque si se encuentra a tu espalda cuando estás durmiendo y se te escape la ciclogénesis en un momento de descuido, puedes terminar en el cuartelillo acusado de violencia doméstica.

Y no crean que exagero, que yo conozco a uno que le pasó y cuando despertó por la mañana se encontró a su señora momificada. Si se ha librado de la cárcel ha sido solo porque la colocó sobre la estantería en plan adorno coquetón y a todas las visitas les cuenta que la compró cuando estuvo de viaje en Egipto con su amada Mari Puri, justo dos días antes de que ella huyera al desierto con un camellero al que había conocido por internet.

No les digo nada si el chorizo y la morcilla son picantes. Fíjense en ese gran aficionado a la fabada que es el líder norcoreano, que sigue insistiendo en que los ruidos y los temblores son pruebas nucleares por no reconocer que se le ha escapado la ciclogénesis. La timidez, ya saben.

Lo que es la naturaleza, pa que vean.


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